En el plano económico, Kast anunció que su gestión impulsará un programa orientado a impulsar la inversión privada mediante un ajuste fiscal significativo, reducción de impuestos y un proceso de desregulación. El objetivo central de su estrategia es mejorar la competitividad de la economía chilena y reducir el déficit fiscal heredado.
Dentro de este plan, el nuevo gobierno prevé recortar el gasto público en 6.000 millones de dólares durante los primeros 18 meses de gestión. Con esta medida, la administración busca ordenar las cuentas del Estado y generar condiciones más favorables para el crecimiento económico, apostando a un modelo basado en disciplina fiscal y mayor protagonismo del sector privado, inspirado en el caso de Javier Milei en Argentina.
De esta manera, el inicio del mandato de José Antonio Kast abre un nuevo capítulo político en Chile, marcado por una agenda derechista tras décadas de gobiernos de izquierda.









































