El ranking fue liderado por el salteño Gustavo Sáenz, quien alcanzó 54,6% de imagen positiva. Detrás quedaron Rolando Figueroa, gobernador de Neuquén, con 54,4%, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, con 54,0%. La tabla dejó una diferencia clara entre los mandatarios mejor valorados y aquellos que quedaron en el fondo del relevamiento.
En el extremo inferior aparecieron tres dirigentes del peronismo kirchnerista: Axel Kicillof, Ricardo Quintela y Gildo Insfrán. El gobernador bonaerense quedó último con 42,0%; el riojano se ubicó anteúltimo con 43,2%; y el formoseño completó el grupo de peor desempeño con 45,3% de aprobación.
La encuesta se realizó sobre muestras de entre 900 y 1.193 casos en cada una de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. A partir de esos datos, CB Global Data ordenó a los mandatarios según el nivel de imagen positiva que tienen entre sus propios vecinos.
A pesar de gobernar la provincia más importante del país para el peronismo, el mandatario terminó por debajo de todos sus pares y quedó incluso detrás de dirigentes con fuerte desgaste acumulado, como Quintela e Insfrán, dejando expuesta la debilidad de Kicillof en territorio bonaerense.
Para el kirchnerismo, el dato llega en un momento especialmente sensible. Kicillof intenta proyectarse como una de las figuras centrales de la oposición a Javier Milei, pero el ranking muestra que ni siquiera dentro de su propio territorio logra cosechar la aprobación popular.
Mientras el Gobierno nacional mantiene el eje en el orden fiscal, la baja de la inflación y las reformas estructurales, el gobernador bonaerense va contra la tendencia y queda atrapado en una gestión marcada por conflictos internos, la inseguridad y la creciente crisis hospitalaria.





































