Las capacidades del nuevo satélite excederán la observación ambiental. SABIA-Mar aportará información destinada a localizar e identificar embarcaciones colaborativas y no cooperativas, una herramienta que permitirá ampliar las capacidades disponibles para la vigilancia de los espacios marítimos argentinos.
También contará con una cámara de alta sensibilidad para observación nocturna, además de mecanismos de cifrado y autenticación en su canal de mando. Los datos captados por los sensores podrán posteriormente integrarse y procesarse desde tierra mediante herramientas avanzadas.
El historiador espacial Diego Córdova destacó que los sensores del satélite podrán analizar también información en rangos infrarrojos y ultravioletas, permitiendo reconocer alteraciones que no son visibles mediante observación convencional.
Según explicó, estas capacidades pueden resultar especialmente útiles para detectar la luminiscencia producida por determinadas embarcaciones durante operaciones pesqueras nocturnas, incorporando así una nueva herramienta para el control de la pesca ilegal y la protección de los recursos marítimos nacionales.
La construcción y los ensayos del satélite se desarrollan principalmente en Bariloche, mientras que distintas pruebas técnicas fueron realizadas en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE, ubicado en Córdoba.
Además de CONAE e INVAP, participan diferentes empresas e instituciones del sistema científico y tecnológico argentino. VENG integra el segmento terreno y será el contratista principal para operar el satélite una vez que alcance su órbita.
La Universidad Nacional de La Plata desarrolló el receptor AGR-T para sistemas globales de navegación por satélite, el primero de origen nacional incorporado a un satélite argentino de observación de la Tierra. También participan la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), IMER y Ascentio, entre otros actores.









































