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Día Internacional contra el Dengue: por qué se expandió a regiones inesperadas y cómo reducir el riesgo de contagio

El calentamiento global y los cambios en los patrones de movilidad humana explican el avance del virus hacia territorios donde antes no circulaba. Autoridades sanitarias internacionales recomiendan extremar medidas de prevención y control.
Salud26 de agosto de 2026Informáte San JuanInformáte San Juan

El 26 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Dengue, una fecha instituida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para promover la conciencia pública sobre una enfermedad que ya no se circunscribe a los trópicos. El calentamiento global, la urbanización acelerada y la mayor movilidad humana explican, en buena medida, por qué el virus avanza hacia regiones donde antes era desconocido. Según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), entre enero y julio de 2026 se registraron más de 1,5 millones de casos y más de 500 muertes en más de 90 países y territorios.

dengue

La afección, transmitida por la picadura principalmente del mosquito Aedes aegypti, pero también por el Aedes albopictus, afecta hoy a casi la mitad de la población mundial. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos estiman que alrededor de 4.000 millones de personas viven en zonas con riesgo de contagio. Un estudio publicado en la revista Nature Communications va más lejos: calcula que, hasta el año pasado, 5.660 millones de personas habitaban áreas ambientalmente aptas para la transmisión de dengue, chikungunya y Zika, tres enfermedades que comparten los mismos mosquitos vectores y una distribución geográfica prácticamente idéntica.

Un año de descenso en las Américas, pero con focos de alerta

La Región de las Américas atraviesa en 2026 un período de menor actividad respecto al año anterior. Según el informe epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), actualizado al 17 de agosto de 2026, hasta la semana del 19 al 25 de julio (semana epidemiológica 29) se reportaron 1.470.237 casos sospechosos de dengue en la región, es decir, personas con síntomas compatibles con la enfermedad, aunque no todas con diagnóstico confirmado por laboratorio.

Además hubo una incidencia acumulada de 142 casos por cada 100.000 habitantes. Esta cifra representa una caída del 60% frente al mismo período de 2025 y del 66% respecto al promedio de los últimos cinco años. El descenso se explica, en parte, por la inmunidad adquirida durante las grandes epidemias de 2023 y 2024, la menor cantidad de lluvias en varias zonas, lo que reduce los criaderos del mosquito, y la circulación del mismo serotipo viral de años anteriores, frente al cual parte de la población ya tiene defensas.

El contexto histórico da dimensión a esa comparación. La OPS señala que en 2024 los países reportaron más de 12,6 millones de casos, alrededor de 21.000 de ellos graves y más de 7.700 muertesArgentina, Brasil, Colombia y México concentraron el 90% de los casos y el 88% de las muertes.

La situación en 2026, aunque más contenida, no es uniforme. Dentro de la región, algunos países muestran señales de alerta: según la OPS, Costa Rica registró un aumento semanal del 67% en sus casos respecto al promedio de las cuatro semanas anteriores, Honduras del 38% y El Salvador del 19%. En la subregión AndinaEcuador creció un 24%. En cuanto a la gravedad de la enfermedad, la OPS reportó 68 casos de dengue grave en la SE 29 (la forma más peligrosa del dengue, en la que el cuerpo puede sufrir hemorragias internas, una caída brusca de la presión arterial e incluso entrar en estado de shock) y 9 fallecidos.

Sobre la circulación viral, la organización identificó la presencia simultánea de los cuatro serotipos del virus (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4) en Panamá, Brasil, Venezuela y México. Los serotipos son variantes del mismo virus. Infectarse con uno no protege contra los otros, y una segunda infección con un serotipo diferente aumenta el riesgo de desarrollar dengue grave.

La expansión global más allá de los trópicos

A escala mundial, la OMS advierte que el dengue crece más rápido que cualquier otra enfermedad transmisible. Los casos reportados a la organización pasaron de 505.430 en el año 2000 a 14,6 millones en 2024, el registro anual más alto de la historia, con más de 12.000 muertes. El mayor peso recae sobre Asia, que concentra el 75% de la carga global, seguida por América Latina y África.

En el sudeste asiático, Sri Lanka acumuló 82.007 casos hasta la semana que comprende del 20 al 26 de julio de 2026, más del doble que en el mismo período de 2025, cuando registró 33.374, según el ECDC. Camboya también mostró un aumento marcado: 28.074 casos hasta el 12 de julio, frente a 17.760 en igual período del año anterior.

Más allá de Asia y las Américas, el ECDC registró en 2024 casos de transmisión local en tres países europeos (Francia, Italia y España) y en 2026 Francia volvió a reportar un caso de transmisión local en el continente. El dengue, una enfermedad que durante décadas se asoció exclusivamente a los trópicos, circula hoy en territorios donde antes era impensable.

Clima y urbanización: los motores del avance

El Aedes aegypti prospera en condiciones muy concretas: necesita temperaturas de entre 20 °C y 30 °C, altos niveles de humedad y agua estancada donde depositar sus huevos. Cuando un mosquito hembra pica a una persona infectada, el virus ingresa a su organismo y comienza a replicarse. Si la temperatura es alta, ese proceso se acelera y el insecto puede transmitir el dengue a otra persona en apenas 8 a 12 días.

Dentro de ese rango térmico, a mayor calor y humedad, más tiempo vive el mosquito y más oportunidades tiene de picar y contagiar. Sin embargo, las temperaturas excesivamente altas también lo perjudican: por debajo de cierto umbral de frío o por encima del calor extremo, el mosquito no logra sobrevivir ni reproducirse. El rango de temperatura y humedad favorable para el mosquito, que antes se concentraba en los trópicos, se extiende cada vez más hacia zonas templadas a medida que el clima cambia.

La OMS identifica varios factores detrás del avance sostenido del dengue: temperaturas más altas, lluvias, humedad y la urbanización no planificada. Las ciudades que crecen sin infraestructura adecuada generan condiciones ideales para la proliferación del Aedes aegypti: agua estancada, alta densidad poblacional y escasa vigilancia sanitaria.

Un estudio publicado en Frontiers in Epidemiology, basado en registros de salud del estado de Maryland (Estados Unidos) entre 2014 y 2024, documentó un aumento sostenido de casos en esa región de clima templado, donde el dengue tenía una incidencia muy baja hace una década: de 7 casos en 2014 a 20 en los primeros seis meses de 2024.

El análisis estadístico mostró que el aumento de temperatura fue responsable del 51% del incremento en los casos, y que a mayor humedad, más casos se registraron. El ECDC advierte que algo similar podría ocurrir en Europa: en las zonas donde los mosquitos Aedes albopictus y Aedes aegypti ya viven y se reproducen, las condiciones climáticas ahora son propicias para que el virus se transmita, por lo que casos de contagio local podrían producirse en las próximas semanas.

Frente a este panorama, la OMS recuerda que no existe un tratamiento específico contra el dengue. La agencia sanitaria de la ONU señala que el manejo se basa en aliviar los síntomas: reposo, hidratación y paracetamol. El ibuprofeno y la aspirina están contraindicados porque aumentan el riesgo de hemorragia.

La única vacuna disponible está recomendada en dos dosis separadas por tres meses. En Argentina está aprobada a partir de los 4 años en el sector privado y en el sector público está disponible de forma gratuita dependiendo de cada provincia, en general a partir de los 15 años hasta los 59 años.

La prevención es la principal herramienta disponible. La OMS y los CDC recomiendan usar ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, colocar mosquiteros en puertas y ventanas, aplicar repelentes con componentes como DEET o Icaridina, y dormir bajo mosquiteros. Las recomendaciones aplican sobre todo durante el día, ya que el Aedes aegypti es un mosquito de actividad diurna. Además, eliminar los posibles criaderos del mosquito en el entorno doméstico es fundamental: vaciar recipientes con agua estancada, limpiar canaletas, tapar depósitos de agua y desechar objetos que puedan acumular lluvia reduce de forma directa la capacidad del mosquito de reproducirse.

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