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Identifican una proteína que ayudó a preservar la memoria y limitar el envejecimiento cerebral en ratones

El estudio publicado en Nature Neuroscience identificó a PLA2G2F como parte de un mecanismo compensatorio relacionado con la inflamación y el metabolismo de las grasas.
Ciencia 19 de octubre de 2026Redacción Informate San JuanRedacción Informate San Juan

Un equipo de investigadores vinculados con Mass General Brigham y Harvard identificó una molécula que, en ratones, ayudó a preservar la memoria y reducir distintos cambios cerebrales asociados con el envejecimiento. Se trata de PLA2G2F, una fosfolipasa cuya función en el cerebro era poco conocida hasta ahora.

El trabajo, publicado en Nature Neuroscience, no demuestra que aumentar esta proteína funcione como tratamiento en personas. Los resultados surgen principalmente de experimentos animales, aunque los científicos encontraron también asociaciones interesantes en muestras humanas.

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Cómo encontraron el posible mecanismo protector

Los investigadores partieron de un problema habitual del envejecimiento: la pérdida de sinapsis en el hipocampo, una región fundamental para la memoria.

“Descubrimos un gen llamado Pla2g2f, que produce una enzima secretada conocida como fosfolipasa”, explicó Cinzia Vicidomini, una de las autoras principales.

El equipo observó que sus niveles “aumentan en el hipocampo durante el envejecimiento y bajo condiciones de inflamación cerebral”. También detectaron mayor actividad en adultos mayores que presentaban patología de Alzheimer en el cerebro pero mantenían un buen rendimiento cognitivo.

Qué ocurrió cuando modificaron PLA2G2F

Para comprobar su función, los científicos redujeron o aumentaron Pla2g2f en cerebros de ratones envejecidos.

“Cuando Pla2g2f fue reducido, múltiples características del envejecimiento cerebral empeoraron”, detallaron. Entre ellas aparecieron pérdida de sinapsis, inflamación, alteraciones en la formación de nuevas células cerebrales, desregulación de lípidos y problemas de memoria.

El resultado contrario apareció al incrementar su actividad.

“Aumentar los niveles de Pla2g2f protegió contra muchos de estos cambios y ayudó a preservar la memoria”, señalaron. Incluso cuando la intervención se realizó en ratones de mediana edad, antes de un deterioro cognitivo importante, consiguió modificar la trayectoria posterior de la pérdida de memoria.

Qué papel cumplen las grasas en el cerebro

Una de las claves parece estar en la microglía, las células inmunitarias del cerebro.

Con el envejecimiento pueden acumularse gotas de grasa en estas células, reduciendo su capacidad para eliminar residuos, mantener las conexiones neuronales y asistir a las neuronas.

En modelos de microglía humana, los científicos comprobaron que aumentar PLA2G2F reducía la acumulación de gotas lipídicas y ésteres de colesterol.

Amar Sahay, autor sénior del trabajo, describió a la enzima como “un mecanismo compensatorio de resiliencia cognitiva”.

Puede convertirse en un tratamiento contra el Alzheimer

Por ahora, la respuesta es no. Los investigadores remarcaron que todavía falta determinar si el mecanismo puede manipularse de manera segura en seres humanos.

“Nuestros hallazgos sugieren que aumentar la actividad de Pla2g2f durante el envejecimiento podría potencialmente ayudar a mantener la resiliencia cognitiva”, explicaron.

Sin embargo, agregaron inmediatamente una cautela: “Se necesitarán estudios adicionales para determinar si este enfoque puede trasladarse de forma segura a terapias para pacientes”.

El próximo desafío será descubrir cómo potenciar esta vía sin producir efectos adversos. Por ahora, PLA2G2F ofrece una pista sobre por qué algunos cerebros parecen resistir mejor que otros los cambios asociados con la edad.

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