En el plano de las negociaciones bilaterales, las autoridades argentinas mantuvieron reuniones estratégicas de alto nivel con representantes clave del Gobierno y de la industria nuclear de Estados Unidos. Entre los interlocutores norteamericanos destacaron funcionarios del Departamento de Estado, una delegación del Departamento de Energía liderada por Michael Goff, y la representante del Nuclear Energy Institute (NEI), Carol Berrigan, entidad que agrupa a las principales empresas privadas del sector.
Durante estos encuentros, Federico Ramos Napoli remarcó la visión del proyecto económico argentino al afirmar: “La Argentina desarrolló durante más de siete décadas capacidades nucleares reconocidas internacionalmente. Hoy tenemos una oportunidad concreta de convertir ese conocimiento en proyectos de mayor escala, con inversión privada, exportaciones y empleo calificado”.
Descendiendo a los proyectos de infraestructura técnica, las conversaciones priorizaron el desarrollo comercial del reactor multipropósito RA-10, cuya puesta en operación está prevista para el año 2027. Mediante un esquema orientado a la incorporación de capital privado, el Gobierno argentino busca potenciar el rendimiento económico de la instalación, multiplicar la producción de radioisótopos medicinales para aplicaciones de alta complejidad y conquistar nuevos mercados de exportación. Al respecto, fuentes oficiales confirmaron que "La incorporación de capital privado aparece como una herramienta para desarrollar nuevos negocios a partir de la infraestructura y el conocimiento disponibles en el país".
Finalmente, en el ámbito operativo de mayor detalle, la agenda bilateral avanzó en la atracción de inversiones para la minería de uranio, las diversas etapas del ciclo de combustible nuclear y la implementación de los reactores modulares pequeños (SMR).En este segmento, ambas delegaciones coincidieron en la urgencia de avanzar hacia una armonización regulatoria en América Latina que elimine la burocracia ineficiente y reduzca los costos de licenciamiento, otorgando seguridad jurídica para las inversiones sin descuidar los estándares de seguridad nuclear.
En tal sentido, ratificaron que "El objetivo es reducir los costos asociados a los procesos de licenciamiento y ofrecer mayor previsibilidad a las inversiones, sin comprometer los estándares de seguridad nuclear", garantizando el fortalecimiento del suministro industrial, la capacitación de talento calificado y la consolidación comercial de más de siete décadas de trayectoria científica argentina.






































